<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581</id><updated>2011-04-21T23:35:30.252-05:00</updated><title type='text'>La historia de Ayer</title><subtitle type='html'>Qué pasaría... si tuviera el poder de los deseos... si todo fuera como yo siempre quise... como todo debió ser. </subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>19</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-111343980583690723</id><published>2005-04-13T19:49:00.000-05:00</published><updated>2005-04-13T19:50:35.686-05:00</updated><title type='text'>XVIII - La última anotación.</title><content type='html'>Este es el último mensaje que yo les escribo. Cuando me sentaba aquí, frente al ordenador y me enfrentaba con el rectángulo en blanco, pensaba que lo mejor sería escribir una historia épica, donde el héroe viajara en algún paraje cyberpunk, o en una ciudad élfica. Donde yo viajara en una cibercapital y destruyera los monitores, uno tras otro. Una historia, donde al final, después de varios viajes y tormentas, yo resultara el héroe de una historia sin igual. O una telenovela donde me casara con la mosca muerta, que trabaja de sirvienta en la casa del rico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el viaje que tenemos todos los héroes, donde antes de vencer al maldito, hay que vencernos y conquistarnos a nosotros mismos. Cuando me sentaba aquí, frente al ordenador, fuera en la casa de mi amigo, un cibercafé o cuando trabajaba, lo hacía para ser féliz, para evadir la monotonía horrible a la que me estaba enfrascando. Para ser feliz en otro lado, en un universo paralelo. Y las cosas pasaron, entonces vino Ayer y me enseñó que podía ser posible. Me enseñó el sufrimiento, las muertes de los que más quiero e incluso, me trajo al malo de la película, uno que esta más allá de toda comprensión. Ayer me enseñó, yo (Hoy) creo que no aprendí nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando releí todo lo que les he escrito, deseé que nada hubiera sucedido y a través de mis deseos, de las letras que no escribí en un diario, sino aquí, pude cambiarlo… pero mi deseo no es tan fuerte. Soy perezoso, soy un hombre sin pasiones, sin creatividad, sin fortaleza justa y necesaria. Y el malo, Pérez-Moldován, es alguien que lo desea todo. ¿Cómo puedo yo enfrentármele? ¿Cómo puede un hombre incompleto, acercarse a él y decirle buenos días, te voy a matar? Supongo que no puede, supongo que no puedo… pero es el destino. Hay una lucesita de esperanza donde el héroe puede ser un tipo enclenque, delgado, desnutrido e incluso, idiota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la última anotación que les escribo. ¿Quieren preguntarse que será de mi? Pues… no lo necesitan saber, yo no lo necesito saber. Sólo ando con la esperanza de que al final, mi deseo sea más fuerte que el de Pérez-Moldován y que el de un hombre llamado Ayer. Sólo me queda esperar que este hombre sin pasiones, saque una fuerza interna desconocida y los destruya a ambos. Y si sobrevivo, si este dios chiquito resucita, entonces me encargaré de mi mismo… que nadie se atreva a poner mis manos encima de nuevo, ni a controlar mi destino. Que nadie se atreva a tocarme, mientras observo una pantalla en blanco y escribo una historia épica, donde soy féliz, mientras cumplo mi trabajo monótono y estudio literatura, mientras amo a Geraldine y a las que vengan después de ella. Que nadie se atreva a tocar a este hombre flojo… sin sueños… sin deseos… sin piedad de sí mismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-111343980583690723?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/111343980583690723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/111343980583690723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2005/04/xviii-la-ltima-anotacin.html' title='XVIII - La última anotación.'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-111343973773977887</id><published>2005-04-13T19:48:00.000-05:00</published><updated>2005-04-13T19:48:57.743-05:00</updated><title type='text'>XVII</title><content type='html'>Para despedirme de mi madre, tardé mucho tiempo… estuve yendo con ella, visitándola, acompañándola al supermercado, platicando con ella, descubriéndole el rostro de nuevo. A veces me quedé a dormir, porque… si, la extrañaba. Extrañaba esa simpleza que tienen las mujeres para querer al fruto de su vientre. Y, la verdad, es que con ella olvidé la noción de la prisa. Es el ilapso, un olvido natural del tiempo y el espacio, donde la contemplación toma el lugar de todas las cosas. Es como si me hubieran quitado los deberes y las obligaciones, y Dios mismo hubiera bajado a la tierra para abrazarme y decirme: “Ya te puedes morir. Geraldine y Agustín te perdonan, Estefanía y Natalia te perdonan, Ayer y Ulises te perdonan, Yo te perdono”. Bendito sea Dios y lo sería más, si dejara de jugar la apuesta con Satanás Pérez-Moldován. Job no descansó hasta demostrar su fé. Me pregunto, ¿descansaré si mato a Satanás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé con ella porque me sentí culpable, sentí que la había abandonado. En verdad, que no podía despedirme de ella, así como así, debía darle una explicación… no podía irme como Agustín, el hijo pródigo, a buscar una aventura —a buscar mi muerte, para ser más preciso… a enfrentarme con algo que está más allá de toda comprensión humana, la búsqueda y la muerte de Pérez-Moldován—. Y entonces, empecé a hablar con ella de Agustín… y fue como contarle un cuento nuevo, una historia extravagante e increíble que ella tenía miedo de interrumpir, hasta que llegué al final y ella se animó a preguntar: ¿Quién es Agustín? ¿Estás bien? Siempre fuiste hijo único.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se abrió mi mente y me di cuenta, que eso siempre lo supe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces lo comprendí todo… y no, no estoy loco, tampoco estoy esquizofrénico. Eso sería un final desagradable. Todas las respuestas estan en ese pequeño diario que me dio un hombre llamado Ayer (QEPD), ese diario, que en este universo paralelo, tan sólo fue una fotografía de color sepia, el deseo interrumpido por mantener un hobby. Ese diario que jamás abriremos, porque ustedes, como yo, saben lo que dice adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es cierto que alguna vez quise llamarte Agustín en vez de Victor (Hoy se llama Victor Hugo, mucho gusto. Ayer, supongo, se llama Agustín)… —dijo ella—, siempre me preguntabas si alguna vez tendrías un hermanito más grande. Me rompías el corazón con esa mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue hablando mamá, sigue descubriendo la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me daba pena verte solo. ¿Recuerdas cuando iba por ti a la escuela? Salías, con el rostro alto y tus ojos grises (mis ojos son grises, es como si madre construyera un personaje que ustedes, y yo, habíamos construído con la imaginación hasta el momento), sin ningún compañerito que te siguiera a la salida. No hubo una sóla vez en que algún niño te llamara para decirte adiós o hasta mañana. En la primaria… en la secundaria… no sé en la preparatoria, pero nunca trajiste algún amigo a casa. Me costó trabajo aceptarlo así, pero después se me ocurrió que eras un niño especial. Que eras un niño, un jovencito, intocable y entendí, que no me necesitarías hasta este día, que yo cumplía un quiebre en tu destino que tardaría muchos años en llegar. Tu rostro ha cambiado —ella sonrió… esa sonrisa amarga, es mi sonrisa de todos los días—, es como si hubieras caído del cielo después de ser un dios chiquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deberías ser literata, mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias —le dije a mi madre, me levanté y le abracé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te volveré a ver —dijo ella sonriendo, con los ojos contenidos. Si mamá, me enseñaste a ser tu espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si te consuela, nadie más lo hará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo que alguien te tocó. Has despertado y morirás por ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres demasiado poética mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tal vez. Tan grande mi niñote, mi muchachote… Vete… no habías dejado que yo te detuviera antes, no lo harás ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos soltamos y salí, cerré la puerta y con ello, mi madre desapareció poco a poco, ruido de trastos en la cocina —Si resucitas, regresa de vez en cuando, odio extrañarte —dijo ella y fingí que no la escuché. Bajé las escaleras, viendo los fantasmas difuminados de aquellos dos niños. Jugaban a bajar las escaleras, pero esta vez, no me quedé hasta el desenlace de juego. Al salir del edificio, entonces ella se acercó y me cubrió el rostro con las manos. Sonreí triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo te fue con tu mamá?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien, ¿cómo sabías que estaría aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El destino, yo creo. Llevamos mucho tiempo sin vernos, desde que se te ocurrió el jueguito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yeralda —le quité las manos de mi rostro y le miré a los ojos—. Tenemos que hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me digas Yeralda y “tenemos que hablar” no me gusta. No estuve como babosa jugando a buscarnos para que me digas “tenemos que hablar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Desde cuándo jugamos a encontrarnos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella alzó los ojos—. Creo que… desde Ayer, hace dos meses o tres. O cuatro. Se ha sentido como mucho tiempo sin vernos. Se sintió como no existir, se sintió el tiempo —ella se encogió de hombros, su rostro perdido. Pobrecita, nunca sabrá lo que de veras pasó y aún explicándole, como haría a continuación, no entendió. A mi me cuesta trabajo entenderlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entiendo —necio—. Geraldine, ¿crees en los universos paralelos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé. ¿Qué es un universo paralelo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Imagínate que tus deseos se cumplieran, pero no como tú crees… Nosotros, como seres humanos que somos, imaginámos nuestros deseos, nuestra vida si hubiera sido diferente, si hubiéramos cumplido ciertos requisitos, grandes o pequeños, para cambiar algún aspecto de nuestra vida. Incluso la totalidad de esta. Por ejemplo, en algún universo paralelo tú no me encontraste el día de hoy, porque no se te ocurrió venir al viejo departamento de mi madre. Tendríamos que esperar a la siguiente oportunidad, a eso que llamamos destino. Sin embargo, en este universo, en nuestro espacio y tiempo mi querida Geraldine —ella suspiró—, logramos encontrarnos porque era cosa del destino. Porque logramos encontrarnos, aunque parezca una casualidad. ¿No sentiste, aunque sea brevemente, que el espacio y el tiempo no existían?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso se debe a que todo, espacio y tiempo, se encerró en un solo lugar, aunque sea en algo tan vulgar como la percepción del ser humano por encontrar a alguien que no veía hace tiempo —Geraldine, nuestro juego fue para protegerme a ti y a mi—. El deseo de vernos se ha cumplido y esto, cambiará nuestras vidas. Yo tengo esa noción, yo puedo encontrar esos espacios y hacer las cosas más increíbles con ello. Puedo desear cuanto yo quiero, y hacerlo realidad frente a mis ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella me miró raro, pero sonrió. Me había dicho que le gustaba loco. Puso una mano alrededor de mi espalda, caminamos, yo seguí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En otro universo, mi nombre fue Agustín y tuve un hermano, que murió asesinado. También nos conocimos… tal vez estábamos destinados, tú y yo. También jugamos a escondernos. Hicimos muchas cosas juntos… pero a ese alguien no le gustó, y ese alguien, te asesinó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se detuvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y asesinó a mucha gente que podía encontrar esos espacios y saltar de deseo en deseo, porque él puede hacerlo, él puede deshacer los deseos y comérselos. Con ello se siente más fuerte, con ello se siente más capaz de hacer su voluntad máxima, que no sabemos cuál es…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Estas hablando en serio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Su nombre es Pérez-Moldován, y ahora me busca a mi.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-111343973773977887?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/111343973773977887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/111343973773977887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2005/04/xvii.html' title='XVII'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110784053105195919</id><published>2005-02-07T23:27:00.000-06:00</published><updated>2005-02-07T23:28:51.053-06:00</updated><title type='text'>XV</title><content type='html'>Hoy caminé tanto, que olvidé quien soy. Hoy caminé tanto, que me vi caminando a casa y miré a mi madre por la ventana, asomada, sonriendo. Yo no tenía veintitantos años, tenía seis o siete y mi hermano Agustín, un poco más grande que yo, me pasaba una mano por el pelo. Grité el nombre de mi madre y sonreí, alcé mi mano para saludarla y un avión hizo que me tapara los oídos… porque Dios mío… no me dejarás mentir, cuando era pequeño los aviones hacían tanto ruido que daban miedo. No escuché la carcajada de Agustín, pero lo miré con mis ojos e imaginé ese ruido, casi cristalino, retumbándome en los pulmones, en los estómagos de la emoción y del contento. Mi madre recargó su cabeza en su mano y nos miró como si fuésemos un sueño irresistible, una realidad eterna. Mi padre, una figura ausente, nos miraba a todos, escondido en las sombras, con la certeza de que su presencia rompería el edificio, abriría los cimientos y se tragaría a los coches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saqué mi llave y entré a los departamentos, a medida que subía las escaleras, dos fantasmas infantiles se carcajearon y se retaron a subir las escaleras tan rápido como pudieran. Les seguí el ritmo durante dos o tres o diez escaleras, escuchaba sus pasos como de batallón, les miraba los dientes de leche, perfectamente blancos aunque parecían una ciudad con los edificios demasiado separados, les miraba los pelos peinados con baba y con las manos sucias, se apuntaban para dejar en claro el reto lleno de voces agudas, amenazas de muerte y de transmutación humana a burro. El más pequeño se cayó y se raspó la rodilla. Eso te pasa, chamaco imbécil, escuincle imprudente, pendejo argentino, por correr en las escaleras. Me senté junto a él, le escuché lloriquear y moquear, enfrente de su hermano quien le examinaba de cerca la herida, como todo buen médico de ocho o nueve años, y le decía: shhhh, no tienes que llorar o mamá nos va a regañar. Shhhh… no tienes que llorar… o&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá se asomó y nos dijo que éramos unos imprudentes. Tan sólo le faltó imbéciles, pero mamá nunca diría eso y después desperté, mi madre… envejecida, con arrugas marcando el pasillo de sus ojos a la cabeza. Me invitó a pasar, me dijo que había puesto agua para té de manzanilla o de limón. Los niños se esfumaron, un fantasma regresó a su tuma y el otro fantasma, regresó a mi cuerpo. Sonreí y terminé, apiadándome de mi mismo, de subir los escalones que me faltaban. Entré y tomé asiento, me recargué en la mesita y observé a mi mamá, alzar trastos, apagar la tele, recorrer uno y otro cuarto. Balbuceaba de las cosas que había hecho y de la familia que había visto. Yo sonreí, no quise arruinarle la magia y tan sólo me dediqué a mirar a mi madre, hasta que ella se acercó a mi y nos abrazamos, como no hacíamos ayer. &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110784053105195919?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110784053105195919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110784053105195919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2005/02/xv.html' title='XV'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110784041032124832</id><published>2005-02-07T23:24:00.000-06:00</published><updated>2005-02-07T23:26:50.323-06:00</updated><title type='text'>XIV</title><content type='html'>Los recuerdos lo obligan a uno a cambiar, ¿es qué estoy admitiendo que el pasado existe? No, no sería capaz… pero la memoria si, el recuerdo si, el laberinto adentro de mi cabezota si. Cuando recuerdo, me separo en tres: en el recuerdo, en el espectador y en el hombre que esta callado bebiendo su café en el presente. Y el espectador mira a ambos, camina de espaldas una considerable distancia para mirar las dos ventanas simultáneamente. El espectador es un hombre muy listo, él tiene la capacidad de juzgar ambas partes y de meter sus manos. Es inútil decir el enorme respeto que le tengo al escuchar sus palabras, sabias y duras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me llevé mis cosas, que eran pocas, al departamento de un amigo que me abrió sus puertas. Dejé a Ulises, cantándole a su mamá noche y día. Le envidié la canción de cuna… envidié que él quisiera dormir, cargando sus pecados encima. Mi amigo me debía varios favores en el pasado, así que no dudó en dejarme entrar. No hizo preguntas y nos pusimos al corriente en nuestras vidas, como hacen un par de amigos que tienen años que no se hablan y no se ven. Yo dije lo mío, sin añadir la existencia de Geraldine, de Ayer y de Pérez-Moldován. Es que no es necesario hablar de los deseos, banales, de trascendencia, de ir al baño, cuando uno se pone al corriente, ¿cierto? Hasta la fecha me he quedado con él, en lo que llega el momento indicado para terminarlo con todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para dormir como es debido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi jefe me invitó un café y me preguntó que si me encontraba bien, a los tres días de haber discutido con él por el teléfono… me miró duramente mientras inventaba una historia para dejar definitivamente el trabajo. Tomaba elementos de aquellas que había escrito cuando estaba aburrido y a medida que me escuchaba a mi mismo, pensaba que podría ser un excelente cuenta cuentos. Cuando terminé, le dio una mordida a su mollete, cortado con cuchillo y tenedor, y me preguntó si estaba en drogas o en apuestas, ya que es algo muy común que le suceda a cualquiera que esté dentro del rubro de la publicidad. Negué, me acerqué a él y le enseñé mis ojos. —Están rojos, ¿en serio no te estás drogando Hoy? —Por mi madre que esta mirando una ventana, un horizonte que termina ahí, donde se alzan los edificios y las nubes de humo. Mi jefe se carcajeó. —Cuando estés listo, regresa. Le sonreí. —Tal vez nunca esté listo. Él se encogió de hombros. —Ya estas huevoncito. Asentí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos despedimos estrechándonos las manos y dándonos un abrazo. Reiteró su invitación y esta vez, solo respondí con un movimiento de cabeza. Finalmente comprendí lo que estaba pasando… me estaba despidiendo de él. Me estaba despidiendo, porque nunca lo vería otra vez. Nunca más, vería a nadie…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saqué un cigarrillo y lo prendí. Me fui a casa de mi madre, debía despedirme de ella. Tal vez, y sólo tal vez, rompiendo los lazos de este mundo podría encontrar a Pérez-Moldován. &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110784041032124832?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110784041032124832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110784041032124832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2005/02/xiv.html' title='XIV'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110737559883415973</id><published>2005-02-02T14:18:00.000-06:00</published><updated>2005-02-02T14:19:58.836-06:00</updated><title type='text'>XIII</title><content type='html'>Debo prender un cigarrillo antes de continuar con esta historia… es como despertar de nuevo. He despertado tantas veces ya, que deseo dormir pronto. Deseo dormir hasta el final. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Las navajas Estefanía… las navajas deben estar bien afiladas, por eso no juegues con ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ulises se sentó al otro extremo de la mesa y le dio un sorbo a su café. Le ofrecí un cigarrillo pero me lo negó, había olvidado que él no fumaba. Aún recuerdo el aroma de café veracruzano, aunque no le di ningún sorbo. Miré a Ulises atentamente, le miré el mentón cuadrado, mismo que poseía la señora de las hijas muertas y esos ojos tristes, esas cuencas hundidas. En los labios y la nariz diferían, en uno era ancha, en otro era delgada. La señora, igual que él, debieron de ser muy apuestos en su adolescencia… debieron ser irresistibles para aquellos quienes deseaban descubrir misterios tan sólo por mirarles la cara, sin importar sus modos, sus expresiones… Ulises se mantenía callado y yo le observaba, un poco ansioso, esperando aquello que tuviera que decirme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El tiempo no existe —empezó Ulises, con un suspiro cansado—, el tiempo está en un sólo lugar. No hay pasado, no hay futuro… es un momento continuo. Cuando aprendes eso, entonces no hay marcha atrás. Es como si se te regalaran las pinturas para pintar el lienzo celestial. Para pintarte a ti mismo, en una autobiografía inventada que los demás —aquellos que creen en el tiempo—, aceptarán como realidad. Si nos detenemos a pensarlo no fue una coincidencia que vivieras aquí, conmigo, con mi hija y el fantasma de mis nietas. Estas aquí porque estoy pagando algún pecado que desconozco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Natalia… tú y yo sabíamos que era un drogadicto, tú y yo lo sabíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Tu hija?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ulises sacó su cartera, buscó en ella y sacó unas fotografías en blanco y negro. Las deslizó por la mesa para que yo las tomara y como yo me lo había imaginado, el hombre se me presentó en todas sus edades pero diferente época. Era Ulises, vestido con un traje y corte inglés, peinado con la raya en medio, un reloj de cadena en el chalequillo ese que sólo se utiliza en algún evento formal. Era Ulises, en otro tiempo… otro lugar, usando unas ropas que ningún hombre común, en una fiesta común, soñaría utilizar hoy en día. Recorrí las fotos para encontrármelo, un poco más informal, sonriendo mientras abrazaba a una mujer y esa mujer, tenía a una niña en brazos… una niña de mentón cuadrado. Mas fotos de la mujer, de la niña, de ellos creciendo. Más fotos de un inexpresivo Ulises, de una sonrisa juvenil en la señora de las hijas muertas, de una mujer cuyo destino es inseguro pero fácil de imaginar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo también tuve deseos… yo también puedo alterar la realidad a mi gusto —dijo Ulises—, quise destruir el tiempo, quise buscar la inmortalidad y él se cobró. Pérez-Moldován —no sabes como busqué el nombre—, asesinó a mi esposa, la degolló y le tatuó un Jesucristo en el vientre, un árbol en el hombro derecho. ¿Sabes qué el deseo, cuando decides cumplirlo se convierte en un viaje sin retorno? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa fue la primera vez que escuché el nombre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé. ¿Quién es Pérez-Moldován?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Escapé con mi hija y con deseos, con esos universos alternos que uno sueña, traté de crearle una vida casi perfecta. Si ella pudiera contarte, sabrías que hice bien… que sólo quise lo mejor. Escapé con ella y traté de esconderla, porque Pérez-Moldován no descansa, Pérez-Moldován es un perro que olfatea y cuando muerde, no suelta. Cuando me aseguré que mi hija podría crecer sin mi, me dediqué a buscarlo para vengarme de él… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quién es Pérez-Moldován?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nunca te hubieras ido con él, Natalia…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ulises me miró y encontré en él una mirada vencida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé. Cuando lo busqué, encontré a muchos como yo, como tú, en todos los lugares, en todos los tiempos. Le conocían con distintos nombres pero su método era el mismo: Mataba los deseos, degollaba y tatuaba los deseos, se los devoraba y como si nunca hubieran existido, excepto para nosotros… que aún podemos ver los cuerpos, que aún sentimos la presencia de aquellos que no debieron morir. En mis viajes, algunos decían, los más viejos, que él fue el primero. Otros decían, los más jóvenes, que era el último. Y todos concordaban con que era único. Lo que tengo cierto es que los deseos de Pérez-Moldován son los más intensos, los más poderosos. Son deseos tan grandes —Y a veces, pienso en ello y descubro que son tan hermosos—, que son imposibles de anular. Es inútil desear que no exista, es inútil desear su muerte. Por más que le busqué para vengarme, no pude encontrarlo… pasaron años, años en los que mi hija creció y tuvo a su familia. Regresé en algún momento, deseaba vivir con ella y morir tranquilo, envejecer y morir. Despertar del sueño que se había convertido en deseo. Cuando regresé, Pérez-Moldován había hecho de las suyas con mi último deseo… las hijas de mi niña… igual que mi esposa… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ulises se acarició la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Viviré toda la vida para pagar por mis deseos, de eso me encargaré… de no morir, hasta que explote la última estrella —y luego me miró, un débil brillo en sus ojos hundidos—, tienes hoy y mañana para recoger tus cosas y largarte. No quiero volver a saber de ti, no quiero nada que me recuerde mi pecado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asentí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo puedo encontrar a Pérez-Moldován?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ulises sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Niño —me dijo—, de saberlo, tú y yo no estaríamos teniendo esta plática —se levantó y se acercó a su hija, a su madre, a su último deseo, le acarició la cara y la cabeza, le besó la frente y se arrodilló frente a ella. Le cantó una bonita canción de cuna, que no había escuchado antes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierra tus ojitos, dulce amor,&lt;br /&gt;con mi canción, olvidaré tu dolor,&lt;br /&gt;las penas que te acosan&lt;br /&gt;y los fantasmas que se asoman&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaré abrazado a ti eternidades&lt;br /&gt;hasta el final de todas las edades&lt;br /&gt;Cuando el cielo caiga y se termine&lt;br /&gt;El devenir, el tiempo ya se extingue&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110737559883415973?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110737559883415973'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110737559883415973'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2005/02/xiii.html' title='XIII'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110718518627442471</id><published>2005-01-31T09:25:00.000-06:00</published><updated>2005-01-31T09:28:46.136-06:00</updated><title type='text'>XII</title><content type='html'>Estoy sentado aquí, con un café recalentado, frente a la computadora, pensando en como contarles el resto… no debí prometérselos, lo hubiera dejado con la muerte de Geraldine y después, con el último recuerdo que tengo de ella. Así, hubiera abusado de un final ambiguo y oscuro, que podría satisfacer a la mayoría, más no a los más exigentes. Dirían que él se fue cansado de su historia, que se fue a solucionar lo suyo, a buscar su propia vida, a soñar con historias de universos paralelos que sabemos no existen, en esta y otras vidas reales, cuantas vidas puedan existir así como todo día nace gente caminando, conduciendo al trabajo, meditando mientras esperan el metro —el orange limousine—, sin la posibilidad de transformar un suéter azul, en rojo. Entonces dirán que nada de esto ocurrió en realidad, que fue el pequeño impulso de un hombrecito aburrido que, a contrario de lo que dice, continua en su oficina, editando un casting de doscientas veintiun personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, hace dos meses, estuve sentado en esa banca recordando a mi Geraldine. Se me hizo de día cuando un sol iluminó las nubes grises de invierno. En algún lado quería proponer un rayo completo… pero las nubes, tercas, tapaban toda señal de su existencia. Como complice de las nubes, un humo se escapaba de mis labios y mis fosas nasales para perderse en la humedad. Mis manos y mi cara tenían frío, mis labios temblaban ligeramente. Mis nalgas tenían rato que se habían entumido ya, con el metal de la banca y… hoy puedo recordarlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo también, que no sentía nada de eso, nada del frío, ningún diario en las manos, ningún nada…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve sentado en esa banca, esperando que Ayer apareciera, que el anuncio de su muerte fuera una broma de esas crudas, que les haces a tus amigos y enemigos de confianza. Y nunca apareció. La historia de Ayer había terminado y yo era una clase de punto final. Nunca supe como empezó, nunca supe porque yo debía terminarla… ¿o era yo el inicio? Eso esta por verse, pero no será hoy… ni fue aquel día, con mis manos sosteniendo su diario. Me levanté y me fui a casa, después de un rato más de frío, no sin antes mirar atrás, esperando que mi mirada fuera lo suficientemente respetuosa al fantasma de Geraldine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué, la señora de las hijas muertas dormitaba en su sillón, con las luces aún prendidas, y el sol tan débil, entrando por la ventana. Ese cuadro de luces me recordó a mi madre cuando decía que estaba pensando, no dormitando, sino pensando y sentí amor, amor genuino por ella y por la señora, como si el tiempo y leyes que desafían la genética, las hubiera convertido en una sola. Tomé una de las mantas y la deslicé suavemente, por temor a despertarla, para cubrirla con ella. La señora de las hijas muertas no se dio por enterada, siguió meditando, como si estuviese muerta. Me quedé mirándola un rato más y después apagué las luces, subí a mi cuarto, arrojé el diario de Ayer y me metí a dormir, sin siquiera desvestirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me despertó el celular, contesté y era mi jefe preguntándome si pensaba ir a trabajar el día de hoy, miré el reloj, eran las tres y un poco más, le respondí que no, que no iría a trabajar algunos días porque no me sentía bien. Colgué, sin dar más explicaciones y busqué mis cigarrillos. Saqué uno y lo doblé casi en dos, con mis dedos torpes de sueño, pero no me importó… así lo prendí. Me recosté y me froté los ojos, estaban hinchados, había llorado en algún momento de un sueño imposible de recordar. Eso no lo hacía desde que Agustín, mi hermano, se había perdido. Fumé y miré el techo. Fumé y me froté los ojos. Fumé y me levanté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando bajé las escaleras, la señora de las hijas muertas ya estaba platicando con los sillones vacíos frente a ella. Estaba hablando con Estefania, estaba reprendiéndola por algo que había hecho cuando era niña. Le escuché un rato y entonces ella me miró a los ojos, pero no estaba con ella… entonces, me desperté. Esa mirada, esas actitudes… —Como pude ser tan pendejo —, me dije en voz baja. La señora de las hijas muertas, la madre de Geraldine, mi propia madre cuando supo la muerte de Agustín… hice los sillones a un lado, como un bruto, la furia escapándose de los ojos y tomé por la ropa a la madre de Natalia, de Estefania, de Geraldine y de Agustín, porque eran una sola, en ese momento eran una sola… y la señora continuó hablándole a Estefania, aún teniéndola bien ceñida, lastimándole por la ropa que le torcía alrededor del cuello.  Le grité pidiéndole las explicaciones que ella no podía dar y lo sabía, porque ella y yo, éramos víctimas de algo más allá que aún estaba por descubrirse. No escuché que la puerta se abrió, no sentí a Ulises apartándome de ella... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Dime! —exclamé—, ¡dime lo que sabes de los tatuajes! ¡qué sabes de los muertos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ulises me aventó contra una de las columnas de la casa y nos miramos un momento, su rostro era algo parecido al asombro. Esperaba que me corriera de la casa, que tomara el teléfono y llamara a la policía. Esperaba, incluso, que me matara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por eso, Estefanía, nunca juegues con navajas… nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tenemos que hablar —dijo Ulises, se apartó el cabello despeinado de la frente y fue a la cocina, se quedó pasmado un momento antes de poner agua a hervir, yo continué tirado, sentado contra la columna—. Tenemos que hablar…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110718518627442471?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110718518627442471'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110718518627442471'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2005/01/xii.html' title='XII'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110692159931259696</id><published>2005-01-28T08:12:00.000-06:00</published><updated>2005-01-28T08:28:14.860-06:00</updated><title type='text'>XI</title><content type='html'>No he dormido en varios días, o tal vez… años. Quizás nunca he dormido. He de confesarles que abandoné mi trabajo y el estudio. No fue un deseo. Era algo que tenía que hacerse. No fue que me sentí dueño del mundo, de la realidad o del universo. Nunca podría sentirme Dios. He vivido escondido, en casa de un viejo amigo, estos días. Pérez-Moldován, me sigue buscando, puedo sentirlo. Ya no tiene caso relatar mi vida… si antes era aburrida, ahora se ha vuelto el argumento de una película que pocos entenderían. Lleno de fragmentos de espejos rotos, tirados en el piso de algún baño, donde una mujer y su hombre discuten porque el aniversario, y el divorcio, y elegiste una mala fecha para hacerlo hijo de puta. Me he convertido en una película de cinco pesos, en algún auditorio, de alguna universidad, donde habrá jóvenes comprensivos con el afán de mirar entre líneas, ¿sería más correcto decir “entre fotos”? Esos jovenes que gusten de buscar un significado al juego de un director, de un guionista, de unos actores crueles, que aún buscan el propio y se burlan de su audiencia en el proceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche, al dejar la casa de Geraldine, regresé al parque donde Ayer se despidió de mi y mantuve firme, en mis manos, su diario. Deseaba creer que esa era la única conexión con la realidad que tenía y en este momento, el cuadernillo de tapa dura me guiña el ojo, desde la mesita que mi amigo utilizaba como un arrumbador de ropa sucia. Puedo ver mis manos aún marcándolo. No lo he abierto, porque ya sé de antemano, así como ustedes, lo que se encuentra escrito. Esa fue la noche más larga de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Geraldine la conocí un día que me encontraba aburrido, en mi oficina, uno de tantos días que me decidí iniciar un experimento. Sé que no soy escritor, pero he hecho tantos de esos experimentos que pareciera que si. Compré un cuaderno e inicié una novela, con unas cuantas líneas escritas en el papel y dos tomos escritos, aquí, en mi cabeza. Es lo mismo que abrir un blog, una bitácora, y escribir durante unos meses cualquier historia que se nos ocurriera un buen día, incluso la historia de lo que llamamos vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia trataba de un peleador callejero, él era rudo, casi lo puedo ver como verme a mi mismo. Un tipo de complexión atlética, con el cabello casi rapado, y cicatrices manchando su cuerpo. Su misión era proteger a una prostituta que él amaba… No, una puta. No era una prostituta, era una puta. Y no era amor, era una obsesión. Él salía a pelear en las calles, todas las noches, para limpiarse esa obsesión enfermiza que él tenía por ella. Ella, sin embargo, trataba de demostrarle que su amor consistía en quererlo… por eso se acostaba con más hombres. Para ella, amar no estaba en el cuerpo, no estaba en el acto físico, estaba en … quererlo. Bonito círculo vicioso, algún día, si regreso a casa y si salgo vivo de esta, me prometo regresar a mi vida aburrida, donde aprovechaba cada descanso para agregar o meditar unas cuantas líneas a esos proyectos inconclusos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Geraldine sufrió los efectos secundarios que esa historia me había provocado. Aún me recuerdo sentado, en aquella banca, con el diario de Ayer encadenando mis manos, repasando esta misma historia que estoy contando: aquella vez que la conocí. Aún me recuerdo, recordando como salí esa noche al supermercado con la tormenta de ideas nublándome la cabeza. En ese momento no era yo, en ese momento era el peleador callejero empujando un carrito de súper, apretando demasiado los aguacates y aventando los plátanos en el carrito porque tenía que limpiarse de una enfermedad. Y una pobre chica de cabellos rizados y pintados de rojo. Una pobre chica blanca con pecas en el rostro. Una pobre chica con la suficiente edad para decidir si se acostaba conmigo o no, se me acercó, con un gesto de reconocimiento en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercó la pobre puta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú eres el chico que trabaja en el casting… —empezó, y me siguió en el camino a los grandes botes de leche, que eran como las pesas que mantenían mis músculos para las difíciles jornadas nocturnas de violencia y lo recuerdo, porque había una parte que se negaba a dejar de ser yo… no el callejero—. Yo he ido a hacer uno que otro, nunca me he quedado… pero estoy estudiando teatro, porque me gustaría un día aparecer en la tele, o incluso… no sé si tú me pudieras ayudar, aconsejándome un poco… si conoces algún buen profesor de teatro o alguna escuela, y si…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pobre puta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Perdón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pobre, pobre puta —Le dije secamente y luego me di cuenta. El valiente luchador, con media bola de queso oaxaca en las manos, miró como se sonrojó y suspiró. Suspiré. Ya no había valiente luchador y su lugar fue reemplazado por un joven solitario, cuyo hermano había muerto. Había arruinado una magnífica oportunidad de no hacer el super yo solito, como los hombres de las estadísticas. Antes que ella pudiera replicar, preferí darle los motivos para arruinarlo por completo, para que ella saliera huyendo y no se convirtiera en la imagen del personaje en la novela—. No me acuesto más que con putas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella quiso abrir la boca y no pudo. Ella abrió la palma de la mano y, como el reflejo de un animal herido, la cerró. Sonreí, arruinándolo más y pareciera que en ese momento, todos en el super nos estaban mirando, esperando la cachetada reflejo y la serie de groserías concatenadas que serían vomitadas en mi rostro. Recuerdo que pensé, sentado en aquella banca, con las manos quemando el diario de Ayer, que si esa fuese una película francesa me hubiera tomado el rostro y me hubiera besado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Me tengo que acostar contigo para quedarme en un comercial?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bellísimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Depende… —alcé las cejas y la miré—. ¿Qué tan puta eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella entrecerró los ojos e hizo un gesto con el rostro, que nunca se repetiría jamás… porque Geraldine nunca replicaba, Geraldine cuando se enojaba, se quedaba callada… Geraldine…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué tan puta me quieres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquél que estaba sentado en aquella banca, con aquél diario en aquellas manos petrificadas… se rió al recordarlo y se inventó la respuesta que no tendría oportunidad de decirle—: Tan puta como seas posible. Y no existía ningún hubiera que pudiera salvar la muerte de Geraldine, no había “hubiera” o “universo paralelo” que transportara al chico del diario en las manos, aquel que está escribiendo en este instante, aquel valiente peleador que destrozaba los aguacates con apretarlos y soportaba la humillación de hacer las compras, solo. Aquél que soñó una noche con Ayer y con que podía cambiar la realidad, con tan sólo desearlo. Y este, es el último recuerdo que te dedico, mi Geraldina, mi Geralda, mi Yeraldin… porque es hora de terminar esta historia, la historia de Ayer. Destino no tarda en llegar… y debo detenerle, debo aceptar mi ciclo, debo destruír a Pérez-Moldován. &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110692159931259696?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110692159931259696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110692159931259696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2005/01/xi.html' title='XI'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110637374254863849</id><published>2005-01-22T01:00:00.000-06:00</published><updated>2005-01-22T00:02:22.550-06:00</updated><title type='text'>X</title><content type='html'>Han pasado dos meses desde que inicie mi relato, desde que empecé a escribir las palabras que tenía escondidas acerca de lo que realmente me sucedía día a día. Han pasado dos meses, aunque no se sienten como tal… soy un cliché, pero es así de simple: Han pasado años en esos meses y en el primer día, tan sólo era un chico aburrido de su trabajo, de su escuela, de su amiguita pa’ cojer y perder el tiempo. Tan sólo era un hombre que se inventó un espacio en internet para escribirlo, como si a alguien le interesara… incluso, si fuera un léctor de esas letras, se me ocurriría que existen por ese ocio tan inhumano, por esa robotización a que el chico está impuesto. Un chico aburrido de la vida, tratando de huír de una decadencia cuyo origen está en la muerte de su hermano y la aparición de un hombre que se hizo llamar Ayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creí que Ayer me había enseñado a cambiar la realidad a mi antojo, a través de mis deseos. Una tarde-noche de trabajo, me visitó Geraldine porque se lo pedí —mi amiga pa’ cojer que mencioné allá arriba—, hice que su libreto para la obra apareciera, tan sólo formulándome un simple hubiera. Y después, oh después… ¿tengo que contarles lo que sucedió? No lo haría, si me recordaran… si recordaran que la llevé al baño y la desnudé frente al espejo, e hice que su cuerpo cambiara a través de antojos banales, si se achicaban sus senos y se agrandaban sus caderas, era porque yo lo deseaba. ¡Mierda! ¡Incluso creo que la convertí en una enana!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ustedes se imaginan a Dios? Yo no, yo soy agnóstico. Mi condición requiere no imaginármelo, a Él, digo… pero ustedes, ¿entre ustedes hay un buen creyente? ¿hay alguien que sea capaz de soñarlo? ¿Ustedes saben cómo se sintió Dios al despertar? Hoy si, hoy me lo imagino como un niño que un buen día, abrió los ojos en medio de una oscuridad envolvente. Debió ser muy triste sentirse y no tener luz para mirarse el cuerpo, debió ser terrible sentirse y no verse así mismo, porque la luz no existía. Él flotaba en una inmensidad desgarradora, Él era un niño que deseaba olvidarlo. Olvidarla a ella. Olvidarte Geraldine. Olvidar que tu cabeza caía como un harapo, como ropa vieja, y tu mirada vacía. Olvidar a tus padres Geraldine, olvidarlos mirando la tele, olvidar a tu madre hablando un hubiera que nunca existió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando abrió los ojos debió gritar, llorar y gimotear tanto… y en esa inmensidad oscura, él había inventado el sonido. Muchos creen que primero se inventó la luz, pero no… debió ser el sonido, debió ser Su grito. Y cuando por fin, cerró la boca y dejó de temblar, dejó de estremecerse… había envejecido siete, o diez, o quince años. Ya no era tan niño. Era un niño grande que había inventado el sonido y después fue la luz, y después fue el universo, y tanta mierda como quieran imaginar… se despertó en él, Él…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa infancia tan oscura, descubrió que podía hacer ríos, árboles y macetas, y seres humanos del barro, y envejecía, a su ritmo, cada que creaba algo, cada que algo mencionaba su Nombre, Él envejecía, y sólo quedaba él, en ese grito oscuro. Se evadía en esa creación, necesitaba hacerlo para no caer de nuevo a la oscuridad, Dios mío, Bendita sea tu luz, pero envejecías… ¿y si hubiera? ¿Me están agarrando la idea? ¿Y si existiera el conocimiento, el lenguaje, la capacidad de preguntarse, el tiempo y su necesidad de arrastrar el pasado? Ess muss sein! Ja! Ess muss sein!, habría dicho Dios, aún con su trampa mítica del Árbol del Bien y el Mal, el Árbol de la Ciencia, el Árbol de los Mil Nombres. A través de mis deseos, yo puedo ser Dios, yo puedo ser todo lo que yo deseé, todos son lo que yo deseé y Ayer me dejó, confidente, el conocimiento para lograrlo. Ummmm… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer me abandonó, hace dos meses y Geraldine esta muerta y no lo esta, desde hace dos meses… o tal vez menos, o tal vez más. Tengo que contarles en pasado el resto… si aún quieren escucharlo, tienen que saber lo que dice el diario que escribió Ayer, tienen que saber de Perez-Moldován, tienen que saber de Destino, tienen que saber de mi hermano, tienen que saber de las hermanas, de Ulises y de su madre que habla como si estuviesen vivos, tienen que saberlo todo, aunque estas letras… cuando estén terminadas, probablemente signifiquen mi muerte. Esta es la historia de Ayer, una historia tan cruel como el juego de los deseos que inventó Dios, al despertar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110637374254863849?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110637374254863849'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110637374254863849'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2005/01/x.html' title='X'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110141658392482933</id><published>2004-11-25T15:01:00.000-06:00</published><updated>2004-11-25T15:03:03.923-06:00</updated><title type='text'>IX</title><content type='html'>Algo que no puedo hacer mientras trabajo, es escribir. Me distrae, me roba palabras y energía. No hay una sana concentración. Sin embargo, tengo las letras en los dedos y no puedo cerrar la pantalla blanca hasta escribir al menos un inicio. Lo mío es servir a dos amos y temer quedarle mal a uno. Comprimir doscientos videos, puede ser una tarea por demás tediosa… pero hoy la aprecio, aunque no me permita escribir tranquilamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué sentido tiene escribir hoy? No lo sé. Alguien más tiene que saber… alguien necesita saberlo. Solamente necesito una persona que comprenda estas letras que escribo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamé a Geraldine un par de veces más y ella nunca respondió. Ni casa, ni celular. Me encontré caminando en la calle, mirando hacia la ventana de su casa. La luz apagada en las tardes y luego naciendo, cada noche. No entendía lo que estaba sucediendo. No fue hasta la tercera, ayer, que decidí resolver la duda. Todo parecía normal en el edificio, hasta que llegué a la puerta del departamento de Geraldine y la encontré abierta. Toqué de todas maneras, nadie me respondió. Adentro se escuchaban murmullos y el sonido de una televisión prendida. Entré silenciosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al asomarme, miré hacia la sala donde el padre de Geraldine jugaba con el volumen del control remoto. Subía y lo bajaba. Estaba acostado en el sillón para tres personas, su rostro se veía algo gris y … estaba más viejo que la última vez que lo vi. Sin pasión alguna, él continuaba subiendo y bajando el volumen. En la tele se miraba el noticiero, hablando de los policías que habían linchado y quemado. Uno de ellos, con el rostro cubierto de sangre, daba una entrevista. En el sillón para una persona, se encontraba la madre de Geraldine arrodillada. Ella también se veía más vieja. Estaba llorando… rezando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si no te hubieras ido con él, Geraldine… si no te hubieras ido con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Con quién? —pregunté, sin temor de interrumpir. Pero me ignoraron, como si yo no existiera… como si, ni siquiera, fuera el vuelo de la mosca que distrae a los ocupados. Esa sensación… de estar y no estar, ¿dónde…? La señora volteó a mirarme y miró a través de mi. Yo era aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te recuerdo… la calle mojada… la lluvia en el pelo, ibas a encontrarte —estaba cantando. Curioso, el reportaje del policía medio muerto parecía acoplarse a la canción de la señora. Me alejé de ellos y fui a la habitación de Geraldine, un olor me invadió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor del sexo de Geraldine, es una combinación de olores… entre el jabón, el shampú, el sudor. Es una receta de aromas que se conjuntan en una sola persona. Cuando camino solo en la calle, a veces me atacan aromas individuales e inmediatamente, se dispara el recuerdo del sexo de Geraldine. De las veces que me acerco a olerle el cabello, o la frente, o la muñeca, y nada más. ¿Y dicen que con té se disparan siete novelas de recuerdos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empujé la puerta…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ella estaba ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Degollada, hincada… con la cabeza hecha un harapo apunto de caer, sus ojos muy abiertos, mirándome. Los labios entreabiertos. Con un tatuaje de un árbol en la espalda. No había sangre. Me llevé una mano a los labios y salí corriendo…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110141658392482933?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110141658392482933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110141658392482933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2004/11/ix.html' title='IX'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110108574941159877</id><published>2004-11-21T19:07:00.000-06:00</published><updated>2004-11-21T19:09:09.413-06:00</updated><title type='text'>VIII c</title><content type='html'>Esperé tener mucho trabajo esta semana, pero no ha caído ningún proyecto. Sigo con el proyecto anterior, pero no sabré de él hasta el lunes o martes, sólo se que el director del comercial dijo que no teníamos el casting, pero que &lt;em&gt;ibamos bien&lt;/em&gt;. Yo entendería si hubiéramos presentado a veinte personas eso de &lt;em&gt;ir bien&lt;/em&gt;, pero no… el video tenía a cien. Cien personas y ninguna de ellas le gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es bueno quedarse con un proyecto, ya quiero otro, ya quiero el que sigue. No tener trabajo me pone los pelos de punta, porque empezaré a utilizar el dinero que está en la cuenta y eso, básicamente, lo tengo contado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A quién quiero engañar? La verdad es que quisiera tener trabajo como una distracción. He terminado los deberes escolares a tiempo. En tan sólo unas horas, me leí uno de los libros que tenía pendientes y preparé unas preguntas a manera de examen por si este llegara a ocurrir. Si me preguntaran en este momento acerca de la Reina Elizabeth y la dinastía Tudor en la historia de los ingleses, podría darles un fascinante tour hablado, con ademanes ensayados y efectos visuales preparados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ocio también es la madre del conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamé a casa de Geraldine pero nadie contestó, he pasado por su departamento y las luces estaban apagadas. ¿Habrán salido de viaje? Decidí caminar por la colonia un rato, llegué a una glorieta y me senté un rato, a mirar la fuente apagada. Se estaba haciendo de noche y el agua estaba reflejando el sol que se escondía ya, detrás de un edificio. Un drogadicto indigente estaba a unas bancas de distancia, lo miré un rato… se puso a saltar y después empezó a jadear. Volteó y me miró a los ojos, me señaló y se echó a reír. Es la segunda vez que me pasa eso de que un drogadicto indigente me señale y se ría. Me pregunto, en un estilo de morbo, ¿qué ven en mi para reírse? ¿O se reirán de todos nosotros, en general?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé, yo también me pregunto lo mismo —dijo Ayer. Otra de sus apariciones oportunas. Alcé mi vista y lo miré: llevaba una chamarra café de esas gruesas para el frío, una bufanda, un gorro y un tapabocas. Se veía cómico, no evité la sonrisa—. Se acerca el invierno, y es en invierno cuando me da más frío. Estoy enfermo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me imagino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Voy a morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por un resfriado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No… pero moriré de todos modos —Ayer se sentó en la banca—. Ya se está cumpliendo este ciclo. No tardo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suspiré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y qué te puedo decir, si apenas te conozco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Eso le dirías a tu hermano si vieras su fantasma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo más seguro —respondí secamente, no quería dejar ninguna duda—. ¿Eres el fantasma de mi hermano? ¿Quién o qué eres tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer se quedó callado, se recargó en la banca. Fue el silencio el que me hizo escuchar su respiración flemática, sus jadeos escondidos por el tapabocas, sus ojos enrojecidos que perdieron brillo a medida que el sol se escondió completamente. No era ningún fantasma, a menos que ellos tuvieran que morir de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya te dije que somos lo mismo —dijo Ayer—. Yo también puedo cambiar el presente y hacerlo distinto, por medio de mis deseos. La cosa está en que tú y yo, no somos los únicos. ¿Te divertiste jugando con Geraldine?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me recargué y prendí un cigarrillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues ya sabes cómo puedes cambiar las cosas. Ya conoces la facilidad que esto representa. Pero hay algunos de nosotros que no les gusta el cambio y lo erradican, lo eliminan a toda costa. ¿Te has puesto a desear la paz mundial? ¿Traer de nuevo el paraíso a la tierra y crear una utopia? ¿Por qué crees que no se materializa de la noche a la mañana? Lo has contemplado y sabes, de alguna manera, que no es sencillo porque hay una fuerza contraria que no lo desea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No tanto así —sonreí—. Soy un poco egoísta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer se echó a reír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Debo irme, no nos volveremos a ver —dijo Ayer—. Y parece que ella no vendrá de nuevo. Esta era nuestra despedida… caray.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encogí de hombros—. Tal vez no le veía futuro a la relación, ¿sabes? Estas muriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tan seco como siempre. Algún día aprenderás a llorar la muerte y aceptarla —dijo él, pero no había ningún rencor en su voz. Tal vez, compasión. Buscó en uno de los bolsillos de su chamarra y sacó un pequeño libro—. Este es mi diario, te lo regalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me lo dio, medio lo hojeé. Ayer se levantó y se fue, con las manos en los bolsillos y el rostro alzado. Me dio un poco de tristeza. Yo hice lo mismo, me levanté y fui a casa de Geraldine. Esta vez, las luces estaban prendidas… mejor me fui a casa, le llamaría mañana. Tal vez podría olvidar todo esto que sucedió, no más muertos en la memoria, no más deseos… una vida tranquila. Eso es lo que quiero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110108574941159877?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110108574941159877'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110108574941159877'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2004/11/viii-c.html' title='VIII c'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110108563780014470</id><published>2004-11-19T19:06:00.000-06:00</published><updated>2004-11-21T19:07:17.800-06:00</updated><title type='text'>VIII b</title><content type='html'>Tengo miedo de desear y que todo se haga como yo lo quiero. Tengo miedo de no poseer ningún control en ello. Tengo miedo porque soñé a Ayer, tenía un tapabocas y sus ojos se veían rojos, enfermos. En sus brazos, cargaba a Geraldine muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué imbécil, tengo el poder de cambiar todo y tengo miedo de utilizarlo. Algunos le llamarían madurez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110108563780014470?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110108563780014470'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110108563780014470'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2004/11/viii-b.html' title='VIII b'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110108558610093126</id><published>2004-11-18T19:05:00.000-06:00</published><updated>2004-11-21T19:06:26.100-06:00</updated><title type='text'>VIII a</title><content type='html'>Ha pasado el tiempo y Geraldine no se ha comunicado conmigo, raro en ella… si siempre está llamando para contar cualquier nimiedad que se le ocurra en el momento. No quiero llamarle, no aún. Cuando terminamos aquella noche, deseé que su aspecto fuera como antes y ella conserva el recuerdo de esa noche como una de tantas más; una donde no sabemos como, pero acabamos con las piernas entrelazadas y el cuerpo mordido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Meditando, descubrí algo: Puedo hacer que Geraldine o cualquier otra mujer sea lo que yo deseé, y por tanto… ¿de qué me sirve el deseo si puedo hacerlo realidad? Tenerlo a mi antojo, cuándo quiera y dónde quiera. Es cuestión de utilizar este nuevo poder y desear, desear, desear. Los límites son impuestos por mi imaginación y mis ambiciones. ¿Cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraño a Geraldine, la de siempre… no la que quiero, no la que yo deseo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110108558610093126?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110108558610093126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110108558610093126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2004/11/viii.html' title='VIII a'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110059209341933977</id><published>2004-11-16T01:24:00.000-06:00</published><updated>2004-11-16T19:18:16.176-06:00</updated><title type='text'>VII</title><content type='html'>Ayer no terminé de contar en que terminó lo del fin de semana y bueno, no tenía mucho tiempo para hacerlo. Entre la flojera, la apatía, un poco el suspenso que me regalo a mi mismo. No creo que haya lectores escrutando o reflexionando en mis palabras. No creo que haya gente que se pregunte si lo que escribo es realidad o ficción. No lo creo, pero no es cosa de mi que los lectores lo crean. Es para mi recordarlas, repasarlas y meditarlas. No conozco a nadie que tenga mi blog entre sus ligas y... la verdad no me interesa conocer a los pocos que leo. Prefiero estar oculto, que nadie sepa de mi. ¿Timidez o presunción? Ninguna, habemos algunos que nacimos para ser mejor reconocidos como lectores que como escritores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya... ya me separé del tema...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Geraldine vino con el suéter azul y los sandwiches. Llegó como a las siete, cuando ya no había sol y la mitad de mi trabajo ya estaba hecho. Estaba más nervioso de lo habitual y ella lo notó. Cuando suelo estar nervioso me abraza, me hace mimos, me habla despacito. Si ninguna de las anteriores funciona, se queda en silencio y evita mis ojos, me mira cuando no me "fijo". Y así hicimos, comimos los sandwiches sin que ninguno de los dos pronunciara palabra. No hubo oración de las gracias. Cuando terminamos, ella me acompañó un rato en la sala de edición. Su último intento fue contarme de su día, de sus clases de teatro, de la obra en turno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No supe como decirle que estaba, mentalmente, tratando de cambiar su suéter de azul a rojo. Tres veces miré su suéter, intensamente, y tres veces me preguntó--: ¿Qué? ¿No te gusta? --Y exclamó después--: ¡Si tú lo pediste! --siete veces le respondí--: Me gusta mucho (en distintos tonos y diversas palabras). Y mi mente se dijo--: ¿Por qué carajo no cambia de color? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella quiso irse en algún momento y le dije que no, que se quedara un rato más... que su compañía me relajaba, que me animaba a continuar mi trabajo. En mi estado habitual, uno donde Ayer no existiera, eso lo hubiera interpretado como que buscaba sexo esa noche. ¿Cómo podría explicarle que intentaba desquebrajar la realidad y transformarle una prenda de un color a otro con el poder de la mente? ... Sería más fácil utilizar el poder de mis pies e ir a una tienda para comprarle un suéter de otro color. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--Lo que tú deseés --dijo ella sonriendo y me guiñó un ojo--. Hubiera traído mi libreto, que bueno... ya mucho lo tengo memorizado, pero aún así. ¿Vas a tardar mucho? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez leí una historia de Sherlock Holmes, no escrita por Conan Doyle... Era otro autor, uno muy leído... no recuerdo el nombre. En esa historia, quien resolvía el caso era Watson. Aún recuerdo vívidamente como a Watson se le aceleró la respiración y le dijo a Sherlock, en un estado de excitación--: ¡Ahora sé lo que tú sientes!, es como si lo viera todo en un sólo punto... absolutamente todo. ¡Con esta emoción, no hay necesidad de soluciones al siete por ciento! ¿Así te sientes Sherlock? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una conciencia se despertó en mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--El libreto --dije yo--, lo dejaste en la mesa donde estuvimos comiendo. ¿Por qué no vas a buscarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Geraldine me miró un tanto extrañada, pero no dudó. Geraldine nunca duda cuando pongo cara de convicción. Después fue natural...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--Cierto, lo olvidé --dijo avergonzada. Se retiró un momento y regresó con su libreto en las manos. El libreto de algún universo paralelo, donde ella nunca lo olvidó. El "hubiera" más sencillo. Me tapé el rostro de la emoción y di un brinco... no estaba loco. Recordé cuando de niño, había leído en los periódicos, en alguna sección de particulares, la parte de las oraciones milagrosas. Las instrucciones para que estas se cumplieran. Recordé cuando me arrodillé en mi habitación y recé catorce "Aves Marías", veintiún "Padres Nuestros", para que Dios hablara conmigo, para que Dios me regalara fortuna y la paz del mundo, porque no era tan egoísta. Y recordé la decepción que tuve, cuando al despertar no había montones de dinero en ningún lugar, ni siquiera una nota de disculpa de Dios, por no haberme cumplido el capricho milagroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta vez... esta vez, el libreto estuvo ahí... ¡El libreto estuvo ahí, dónde yo deseé que estuviera! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y después todo fue tan sencillo... besé a Geraldine con el triunfo. Con mis deseos, el color de su cabello cambió de rojo a amarillo y luego a un negro profundo. Y después, la forma de su cabello también... no me decidía entre rizado, lacio, corto o largo. Sus ojos almendrados, sus ojos grandes, sus ojos de regalo. La llevé al baño de la oficina, la obligué a mirarse al espejo mientras le quitaba el suéter azul y la blusa de tirantes que traía abajo. Y sus caderas se ensanchaban, sus senos se achicaban a mi voluntad y ella era Lilith. Dios, mucho gusto. Su piel negra, su piel bronceada, su piel amarilla... ella se miraba al espejo, mientras le mordía su hombro, que no era siempre el mismo tan sólo porque se llamaba Geraldine. Ella tan sólo miraba al espejo como cambiaba, como si fuese natural que en ella se escondieran todas las Geraldines de todos los universos existentes... y no lo sabía... ella no lo sabía...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no supo esa noche, que se convirtió en todo lo que yo deseé. &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110059209341933977?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110059209341933977'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110059209341933977'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2004/11/vii.html' title='VII'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110058859869898838</id><published>2004-11-14T08:32:00.000-06:00</published><updated>2004-11-16T01:04:12.696-06:00</updated><title type='text'>VI</title><content type='html'>Este fin de semana empezó con un terror genuino de salir de casa. No quise arriesgarme a que todo cambiara frente a mis ojos. No quise de nuevo encontrarme a Ayer, quien se había convertido de un simple misterio a un Dios travieso, perverso… un Loki. Fue una mala trastada lo que hizo con la chica del suéter, estoy dudando de mi cordura cuando no lo había hecho antes. Pensaba encerrarme: no salir, no llamar a Geraldine, no escuchar a la señora de las hijas muertas… pero sonó mi celular y me avisaron que debía editar de urgencia. Se me había olvidado por completo mi proyecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro lado de la línea, mi jefe hablaba de los personajes, de los órdenes de edición, de las cien personas que debían estar recortadas para el día de mañana. Hablaba y yadda bla bla, como si no entendiera la importancia de que el azul se convirtiera en rojo por la santa voluntad de un sueño. ¿Y cómo iba yo a explicarle eso sin parecer un loco? Dejé que mi boca respondiera mientra pensaba lo rápido que caminaría y lo mucho que me esforzaría por cerrar los ojos en el camión. Me enfoqué a mi trabajo… cien personas, cien personas… mi fin de semana estaría arruinado. Bonito. No podría encerrarme en … azul o rojo. ¡Mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí… el trabajo me ayudaría a mantener un hilo a tierra. Y como me prometí, caminé rapidito, sin mirar a nadie y hablé absolutamente lo necesario—: ¿Cuánto es, mi estimado señor operador de la unidad automotriz 45001 vestido de azul?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuánto llegué, me compré una cajetilla de cigarrillos y el refresco de siempre… no, no saludé, no hice plática con el señor de la tienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De niño pensaba que quería formar parte de algo que moviera los cimientos de la realidad y me descubriera algo distinto. Que me descubriera la manera en que el universo puede quebrarse y estar preparado para ello. La ruptura de la realidad. Pensaba que ser loco era la manera más sencilla de hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no estoy tan seguro. Que espantoso dejá vù continuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agustín hablaba de eso… es una de las cosas que le robé, que asimilé de él. Hablaba de cuánto quería tener el poder de cambiar las cosas en sus manos. Ayer me dijo que yo era como él, que yo también tenía el poder de “cambiar” las cosas, ¿qué tiene esto que ver con los universos paralelos? Para mi, un universo paralelo significa algo tan sencillo como: ¿Y si hubiera? Y de ahí, uno puede reinventarse de nuevo. Construir a través de frases sencillas, la vida compleja que pudo haber sido. ¿De eso hablaba Ayer? La chica cambió drásticamente al tener un suéter rojo en vez de uno azul. Un color, una diferencia importante, un viaje más incómodo en el metro. Un “hubiera”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué a mi trabajo, mi jefe me repitió más lentamente lo que ya había dicho por el teléfono. Me sonrió y se despidió de mi, tenía que ir a Texcoco a cumplir deberes con su novia. Al irse, miré la lista de edición y negué lentamente: Cien personas, no saldría esta ncohe. Tan sólo de bajar material, serían alrededor de cuatro horas. De edición, serían aproximadamente dos horas… y así, uno va acumulando horas. No minutos, no segundos. Pensé que el trabajo me ayudaría a meditar cuando el celular sonó de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Hoy?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si, ¿qué pasó Geraldine?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No nos veremos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No creo, tengo mucho trabajo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¡Pero te extraño mucho!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si nos vimos hace unos días… aunque no hay nadie en la oficina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Puedo pasar por ahí, ¿ya comiste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si traes comida, si quiero. No he comido nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces te llevo un par de sandwiches, no quiero que mi chiquito se enferme porque no come.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Está bien… si. Geralda, ¿me puedes hacer un favor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me digas Geralda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Trae tu suéter azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú nada más traelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Okaaaay. Nos vemos en un ratín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colgó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dio curiosidad. ¿Podré hacerlo? Tal vez no me esté volviendo loco… y si soy un loco que puede ser Dios… creo que nada importará, esa línea delgada entre la cordura y la locura, entre el tatuaje de un árbol y Jesucristo, entre el rojo y el azul.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110058859869898838?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110058859869898838'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110058859869898838'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2004/11/vi.html' title='VI'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110058854956540263</id><published>2004-11-11T22:11:00.000-06:00</published><updated>2004-11-16T01:02:29.566-06:00</updated><title type='text'>V</title><content type='html'>La Ciudad de México es un panorama difícil. Es un perro bien alimentado de sus propios ciudadanos. Es nuestro monstruo particular y es responsabilidad de cada uno de nosotros, quienes lo hemos construido. La ciudad de México es como las fotos de Sorry Everybody que se han tomado los gringos: donde algunos huyen de la responsabilidad del niño que han malcriado, mientras que otros le enfrentan con valentía. Y otros tantos, la mayoría que no da la cara, se sienten responsables y sobre todo, resignados. Como una redención, adoramos al monstruo creado y que este nos coma, no tenemos ningún derecho a reprocharle. ¿Y por qué permito que mis pensamientos se extiendan tanto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fácil, hoy el metro estaba lleno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No venía de humor… acababa de presentar una exposición acerca de Gloria Sawai, una escritora canadiense que hizo su fama a los setenta años. Expuse su cuento más leído, cuyo título malamente traducido es: El día que me senté con Jesús en el solar y el viento sopló abriendo mi kimono y Él miró mis pechos. Un poco largo el título ¿eh?, Está traducido en una antología de cuentos canadienses editado por la UNAM. El título del cuento resume todo lo que pasa, así que dense una idea. Ya había acabado la exposición para cuando estaba en el metro (obvio), pero la tensión de exponer en otro idioma (inglés) aún me tenía con un tick en el ojo. Y la gente, la gente se arrejuntaba como un grupo de bueyes donde tuve la mala elección de ser el buey que estaba hasta el fondo. Me apretaron como nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces volteé y encontré que Ayer estaba a mi lado, sonriendo. Vaya modo de aparecerse. Acaso… ¿Es un ángel? ¿Un dios? ¿Algún delirio mental? Que importa, en ese momento, él parecía entenderme más que nadie. Su sonrisa creció como la de algún gato perverso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vine a buscar a mi novia, pero no la veo en ningún lado —dijo Ayer y suspiró un poco—, siempre me hace lo mismo. Ya la veré mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿La viniste a buscar al metro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él se rió—: Suena un poco raro, pero así es. Mala elección para ver a una chica, y más a esta hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Aquí? ¿En el vagón? ¿En este vagón? ¿En este metro? ¿No es más fácil adentro de cualquier estación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él se acarició la cabeza y me miró un poco avergonzado, ¿dónde había visto esa mirada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mi novia y yo no nos vemos desde hace dos semanas. No es porque no queramos vernos, más bien es porque nos inventamos el juego —Antes de que le pudiera preguntar, él continuó—: Ella y yo inventamos un juego donde nos citamos en un lugar y en una hora, de manera ambigua. Tan sólo nos damos pequeñas pistas. Si realmente nos vemos, será por casualidad o porque el destino así lo quiso. Hasta el momento, nuestro pequeño jueguito no ha funcionado pero prometimos no hacer trampa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo se puede hacer trampa en un juego como ese? ¿Incluyendo un mapa en una botella de papel y dejárselo al otro en su casa? —dije medio burlón y Ayer sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Podría funcionar —dijo Ayer, tomándosela en serio. Y nos callamos un rato, nos quedaban cuatro estaciones y mil empujones más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Crees en los universos paralelos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si, si creo —respondí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mira a la chica de suéter azul —me dijo Ayer y la señaló con la mirada—. Mírala bien, no te lo vayas a perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le hice caso. La chica pasaba desapercibida, era un azul casi grisáceo, falto de vida. Una de tantas tonalidades azules que me gustan mucho. Parecía muy tranquila, un poco agobiada por la cantidad de gente pero eso era inevitable. Se mecía un poco por el movimiento del metro… no parecía aferrarse fuertemente al tubo. Ella seguía tranquila su viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hoy… no existe ningún futuro, porque el futuro se come así mismo mientras vivimos el presente… y no existe el pasado, porque el pasado muere en el momento que el tiempo sigue su marcha —dijo Ayer, el movimiento del metro en el túnel tan ad hoc, parecía uno de esos momentos perfectos—, todo el tiempo está en un sólo lugar, en este instante que me escuchas. Continuamente avanzando. El tiempo sólo es uno. No hay nada que hacer por esa chica de suéter azul. En teoría, era inexorable que lo utilizara hoy. ¿Me entiendes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creo que si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a la siguiente estación y miré a la chica de suéter rojo, me sentí triste: ¿tan condenada? ¿tan predestinada? … ¿suéter rojo? Miré a Ayer y este esbozaba una sonrisa perversa. Suéter rojo. La mirada de la chica había cambiado, estaba enojada y más agresiva. Su cara resaltaba más, se veía mucho más atractiva. ¿Un simple color había hecho la diferencia?. Las puertas del metro se cerraron, gente salió y gente se enlató. La chica del suéter rojo tenía un tipo atrás que se le pegaba ocasionalmente y ella volteaba a mirarle molesta, trataba de despegarse, de alejarse pero la gente… tanta gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú eres como yo —dijo Ayer, no podía despegar la mirada de la chica de suéter rojo—. Puedes ser lo que otros quieren que seas o bien, ellos serán lo que tu quieras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando volteé a mirarlo, él había desaparecido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110058854956540263?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110058854956540263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110058854956540263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2004/11/v.html' title='V'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110058847250032010</id><published>2004-11-10T15:02:00.000-06:00</published><updated>2004-11-16T01:01:12.500-06:00</updated><title type='text'>IV</title><content type='html'>No hemos tenido proyectos esta semana. Más bien, hemos tenido pocos. No he visto a Ayer en estos días, ni en la escuela, ni me lo he encontrado misteriosamente cerca de dónde vivo. Tampoco lo he vuelto a ver en algún sueño. Es como si él estuviera esperando o bien, como si yo le huyera. O viceversa. No entiendo nada de lo que está sucediendo, pero me esta gustando el misterio. Seré paciente y esperaré, rara vez me doy el lujo de dejarme vencer por mis impulsos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, al llegar a casa, escuché un rato a la vieja platicar con su hija Natalia (la primera muerta). Estefanía (la segunda) no fue nombrada en esta ocasión. Ella misma le dijo al sillón rojo manchado de mugre—: Creo que te he estado prestando poca atención Natalia, de haber sabido antes, jamás te hubieras metido con ese drogadicto, pero para eso es el presente, ¿verdad, mi niña? Si ahora estas conmigo aquí puedo cuidarte y protegerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vieja miraba al canto de la puerta, donde yo estaba recargado, pero como si yo fuese aire. Ayer no existía. Uno debe preguntarse como una vieja “loca” como ella me cobra la renta del cuarto: sencillo, su hijo Ulises viene cada quince días a cobrarme las michas. Es un hombre de cuarenta años, paciente, muy amable. En mi ha visto un muchacho noble, honesto y trabajador. Por eso me deja solo. Sabe que en cierta forma le hago compañía y le cuido a la madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora de las hijas muertas, a veces recuerda mi presencia y a veces no. No está loca, no señor, ella esta más cuerda que todos nosotros juntos. Siento que actua y que algo está escondiendo, detrás de todas esas pláticas con sus hijas muertas. Probablemente estas ni existan, jamás le he visto ninguna fotografía de ellas, aunque bien… tampoco he visto ninguna de Ulises. Él debe ser el mejor de sus hijos, o digo eso porque me permite tener a mi amiga en la casa, siempre y cuando sea callado, discreto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amiga se llama Geraldine, ella lo pronuncia Yeraldin, yo le llamo Geraldina o Geralda. Cuando le cambio el nombre, se sonroja un poco y se queja debilmente. Es mucho menor que yo, como unos seis o cinco años. Nunca me he molestado en pedirle la edad pero según las leyes, ella ya tiene decisión para acostarse conmigo. Es un juego tierno el de nosotros, empieza lento y suave. Es como convencer a una virgen, empezando con los muslos o acariciándole el vientre. Es pervertir al angel. Hablándole bajito al oído y advertirle que no tenemos que hacer mucho ruido… porque abajo, esta la vieja hablando al sillón rojo y manchado de mugre, o al sillón purpura muerto por algún gato. No querríamos que ningún gemido nos interrumpiera, le digo jugando y ella los contiene deliciosamente. Me los entrega a medias o a cuartos, mordiendo la sábana o mi hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando terminamos una vez, Geraldine me dijo que se sentía incómoda porque sentía la presencia de las muertas. A mi no me importó, continué el juego de convencer a la niña siempre virgen. Le convencí de que dejara de rezarle a los santos y que sintiera un poco de calor conmigo. Me olvidé de hermanos muertos, de trabajos difíciles y de ayeres…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110058847250032010?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110058847250032010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110058847250032010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2004/11/iv.html' title='IV'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110058839227860602</id><published>2004-11-08T21:36:00.000-06:00</published><updated>2004-11-16T00:59:52.276-06:00</updated><title type='text'>III</title><content type='html'>Los fines de semana son lentos. Son tranquilos para una persona como yo. En ellos me dedico a leer los textos que me dejan en la Universidad. A veces paso por la oficina para empezar algún trabajo, comentar algo o navegar en Internet. La oficina es como mi base de operaciones, mi sede computarizada. Los sábados en la noche, por mi carencia de amigos (curioso… me viene a la mente la imagen de mi hermano Agustín, quien era muy sociable), salgo al supermercado y hago las compras. Alguna vez leí uno de esos estudios ridículos, donde dicen que es en las noches cuando la mayoría de los adultos jóvenes (hombres) hacen sus compras. Supongo que es por el trabajo, porque el día lo ocupamos para las obligaciones más extenuantes o bien, porque a los hombres nos avergüenza que nos vean comprando y metiendo cosas en un carrito, sin ninguna pareja que nos acompañe o que elija la fruta por nosotros. A mi, mi madre me enseñó a escoger los aguacates y con eso me basta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace cuatro o cinco años de esta rutina en los fines de semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy fui a la Universidad. Mis clases son diurnas-nocturnas, con enormes separadores de tiempo libre. Hoy, por ejemplo, tengo un descanso de tres horas entre clase y clase. Descanso que ocupo para ir a la biblioteca, pasear entre facultades, buscar algo que comer o nada más sentarme en algún lugar y ver como la gente pasa, en fast forward o en slow rewind. Los miro y les envidio los cinco o siete años menos que tienen. No es nada fácil crecer, no es nada fácil ser adulto. Eso quisiera decirles con una sonrisa burlona. Y la dificultad crece exponencialmente con cada año. De ello deberían hacer algún estudio, me sacaría una enorme carcajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso estaban mis pensamientos cuando el hombre del cabello castaño claro, casi rapado, se acercó a la banca donde estaba sentado y esperando que el tiempo pasara segundo por segundo. Tres horas así pueden ser muy largas, pero soy muy paciente y sucesos extraños como ese me pueden animar el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mi nombre es Ayer, ¿cómo te llamas tú? —Me preguntó, un tanto extrañado. Le noté una cicatriz en la ceja que se le marcaba cuando fruncía el ceño. Saqué mi cajetilla de cigarros y le ofrecí uno. Él lo negó, señalando su garganta. Yo también estaba nervioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ayer es un nombre un tanto extraño —sonreí—, pretendamos que me llamo Hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estoy aquí esperando a mi novia —dijo Ayer—, en verdad no pensaba encontrarte. Es más, nunca esperé encontrarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿De plano? —pregunté, como si tuviera idea de lo que estaba pasando. Traté de recordar el sueño, pero nada me venía a la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si. Ansina es —dijo. Raro—. En fin, parece que ella no vendrá… mucho gusto en conocerte Hoy. Más tarde te diré que tienes que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asentí, lentamente, medio burlón. Qué magnífico día. Lo miré irse y perderse entre el cúmulo de imágenes, borrones de colores, que son las personas. Un sabor extraño recorría mi paladar y aunque mi cerebro seguía preguntando qué había sucedido, decidí esperar. Después de todo, era lo más interesante que me estaba sucediendo en mucho tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110058839227860602?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110058839227860602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110058839227860602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2004/11/iii.html' title='III'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110058830087564989</id><published>2004-11-05T19:25:00.000-06:00</published><updated>2004-11-16T00:58:53.703-06:00</updated><title type='text'>II</title><content type='html'>Estaba jugando en la computadora. Era una rana intergaláctica, aventando bolas de colores para destruir más bolas. Si estas llegaban al final, perdía; así de fácil. No me gusta perder, ni en lo sencillo, ni en lo complicado… esto se debe a que son pocas las cosas que me apasionan, que me despiertan de un letargo continuo en el que los días se me van como gotas de agua cayendo en un fregadero de porcelana. Debería conseguirme un hobby, me digo en ocasiones, uno que despierte algún lado artístico o creativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intenté mantener un diario y fue un fracaso rotundo, el cuaderno que elegí especialmente para la tarea de “guardar mis más preciados pensamientos y sentimientos”, terminó siendo una agenda y después, feneció arrumbado en algún rincón de mi cuarto. Mi diario se convirtió en una fotografía sepia. Hoy en día, aunque estoy estudiando literatura, no aspiro ser escritor. Sé que no soy bueno. A mi sólo me gusta leer. Además, terminaría siendo parte del círculo vicioso de la literatura decadente. Un ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agustín, mi hermano, soñaba con ser fotógrafo. Me acuerdo que en la comida hablaba mucho y yo le escuchaba paciente, era la manera de callarlo más rápido. Hablaba de que le tomaría fotografías a modelos bonitas y a paisajes increíbles, mientras la sopa se le escapaba de la boca. Era un hombre apasionado, pero se necesita más que pasión y agallas para ser bueno en algo. Se necesita talento. ¿Y qué hago recordando tanto a mi hermano? No lo amé. Ni siquiera le quise.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al terminar mi juego, salí un rato a caminar. Aprovecharía para comprar una coca cola y unos cigarros, el combustible del hombre moderno. Los viernes no tengo clases, todos los fines de semana serían un tanto aburridos si no fuera porque en mi trabajo no existen horarios. Y tanto puede haber mañana, como no… es un alivio vivir sin saber qué pasará mañana, en algo tan monótono y rutinario como un trabajo. Caminé, caminé… crucé avenidas, recorrí cuadras gigantes, un gran círculo antes de llegar a la tienda. Me gusta observar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como el ángel que se le apareció a José, un hombre de playera gris, sin marcas y sin otros colores. También vestía jeans deslavados, un collar con un dije que no reconocí. Él esperaba recargado en un poste. Su cabello era castaño claro, casi rapado, tenía labios gruesos y una barba mal afeitada. Lo seguí mirando, no podía apartar la vista. Le reconocí como lo había visto en mi sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era Ayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminé para acercarme —impulso personal— y cuando me di cuenta, el hombre extendió su brazo y un microbus paró a recogerlo. Se fue a unos pasos de alcanzar mi deseo oculto. El sueño se rompió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si fuera supersticioso, me sentiría maldito por quebrar el destino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110058830087564989?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110058830087564989'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110058830087564989'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2004/11/ii.html' title='II'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9179581.post-110058717235977217</id><published>2004-11-05T01:47:00.000-06:00</published><updated>2004-11-16T00:57:22.416-06:00</updated><title type='text'>I</title><content type='html'>Mi hermano decía que una historia empieza a partir de un sueño. Él decía que el sueño es el disfraz de un deseo oculto. Nunca quise concederle la razón, porque soy escéptico hasta de los ingredientes que el señor de la esquina vende como tacos. Además, a mi hermano lo encontraron muerto hace cinco años después de haberse perdido durante dos. Tenía un tatuaje de Jesucristo en el pecho y el tatuaje de un árbol, cubriéndole toda la espalda. Su cuello estaba rajado, pero no había señales de sangre. Lo limpiaron y lo movieron de lugar dijeron los policías; el más viejo de ellos tenía cara de duro, como los había visto en la tele. Mi madre quedó devastada y se encerró en un silencio de mujer sumisa, que nunca fue característico de ella. Me pregunto… ¿mi hermano habrá soñado su muerte y se le cumplió? Una muerte tan bíblica y mitológica. Hay gente que sueña morir así, con símbolos marcando su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si debo ser honesto, no me dolió la muerte de mi hermano. Me dolió más cuando se perdió un día y no lo volvimos a ver. Mi madre rezaba cada noche por él y revisaba ventanas, sin embargo no hablábamos del tema. Era como si ella supiera que él se había ido por voluntad propia y esperaba un regreso como el del Hijo Pródigo. Se llamaba Agustín, aunque no heredó nada en vida, tan sólo una personalidad seductora. Él se perdió a los veintiún años, y yo estaba a punto de alcanzar la mayoría de edad, sólo me faltaban tres meses. Rara vez platicábamos. Nuestros caminos se partieron acabando la infancia e iniciando la pubertad. No fuimos los hermanos cómplices que se muestran en las películas. Tan sólo viejos conocidos, nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo dejé mi casa tan pronto el hermano de mi madre le ofreció un hogar. Él es exportador e importador de cosas misteriosas o cosas que no me interesan, ambas opciones son válidas. Me da a mi una modesta mensualidad que me permite sustentarme y rentarme un cuarto en casa de una vieja que se la pasa platicando con sus gatos y sus dos hijas fallecidas. Para no dejarlo ahí, trabajo en una casa de casting —o castinera como le dicen los argentinos—. Cada quincena meto mi sueldo a la cuenta de banco donde el hermano de mi madre deposita el dinero. Sigo estudiando Literatura en la universidad porque me gusta, estoy seguro que si compartiera la muerte de mi hermano en un cuento, lo hallarían tétrico y me mandarían a vivir un poco más, para adquirir un poco del humor negro y la decadencia de la que están envueltos los escritores contemporáneos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soñé con un hombre llamado Ayer, soñé con que me lo encontraría el día de mañana y el sueño fue tan nítido, como si tuviera a mi hermano desangrado enfrente una vez más. Mi hermano decía que un deseo oculto se disfrazaba de un sueño y quisiera preguntarle más, si tan sólo él estuviera vivo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9179581-110058717235977217?l=espejo-ayer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110058717235977217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9179581/posts/default/110058717235977217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://espejo-ayer.blogspot.com/2004/11/i.html' title='I'/><author><name>arboltsef</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_8SmmUtGZJ54/S-wkrFbi6_I/AAAAAAAAB1s/RWBBHQOxZYM/S220/prueba-fallida.jpg'/></author></entry></feed>
