VIII a
Ha pasado el tiempo y Geraldine no se ha comunicado conmigo, raro en ella… si siempre está llamando para contar cualquier nimiedad que se le ocurra en el momento. No quiero llamarle, no aún. Cuando terminamos aquella noche, deseé que su aspecto fuera como antes y ella conserva el recuerdo de esa noche como una de tantas más; una donde no sabemos como, pero acabamos con las piernas entrelazadas y el cuerpo mordido.
Meditando, descubrí algo: Puedo hacer que Geraldine o cualquier otra mujer sea lo que yo deseé, y por tanto… ¿de qué me sirve el deseo si puedo hacerlo realidad? Tenerlo a mi antojo, cuándo quiera y dónde quiera. Es cuestión de utilizar este nuevo poder y desear, desear, desear. Los límites son impuestos por mi imaginación y mis ambiciones. ¿Cierto?
Extraño a Geraldine, la de siempre… no la que quiero, no la que yo deseo.
Meditando, descubrí algo: Puedo hacer que Geraldine o cualquier otra mujer sea lo que yo deseé, y por tanto… ¿de qué me sirve el deseo si puedo hacerlo realidad? Tenerlo a mi antojo, cuándo quiera y dónde quiera. Es cuestión de utilizar este nuevo poder y desear, desear, desear. Los límites son impuestos por mi imaginación y mis ambiciones. ¿Cierto?
Extraño a Geraldine, la de siempre… no la que quiero, no la que yo deseo.

<< Home